jueves, 4 de febrero de 2010

El liróforo buscó y revisó folios dormidos y cartografía de densa historia en anaqueles perdidos, buscando un rastro, apenas un rastro de esas criaturas del mar. El liróforo estuvo por mares ignotos y ríos profundos del Caribe y se perdió, como muchos, en un territorio poblado de fantasmas.Y llegó a una conclusión: la sirena es una realidad y lo demás es pura fantasía. De esta manera, extrajo un viejo texto que guardó en bitácora:

LA SIRENA

Va la sirena muerta por el río
Con una flecha al corazón clavada,
Y desde la ribera desolada
Mis lágrimas la siguen por el río.

Mía no fue, pero fue un sueño mío.
¿Quién la devuelve al mar asesinada?
¿Por qué pasa ante mí, muerta y dorada?
¿Dónde perdió su corazón y el mío?

¿En qué arrecife de coral distante
Irá a encallar su frágil hermosura?
Con ella encallará mi sueño amante.

Y el dardo mortal la pluma oscura
Indicará en la tarde el navegante
Que allí tiene la mar más amargura.

Conrado Nalé Roxlo,
De otro cielo, 1952





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