viernes, 5 de marzo de 2010

Peregrinaciones coloniales...

Curas perseguidos por la Santa Inquisición

El liróforo desenrolló largos pergaminos y halló vestigios de curas condenados por la Santa Inquisición en anaqueles extraños de bibliotecas coloniales. Algunos lograron sobrevivir a las torturas y a falsos alegatos. Pero muchos de estos desgraciados  padecieron la celda y el martirio por los diversos motivos considerados de gran gravedad para la Iglesia. Otros, fueron sentenciados que lograron darse a la fuga hacia terra ignota...


Signifícase del auto de fe al Padre Manuel de Ortega
(1604) 
"Una sarta de lugares comunes
los que aspiran a freírse en el infierno,
y los que se jactan de recibir
los efluvios celestiales.

Yo que tengo ojos para ver
y oídos para oír,
recurro alos estados intermedios,
ya que elcastigo es una forma de santificación,
y la salvación una condenatoria in aeternum.

Por jugar entre ángeles y diablos,
fascinado estoy de gloria y necedad lleno.

Una sarta de mentiras las palabras piadosas,
que no se piensan a sí mismas,
que no se lavan en sus lágrimas a sí mismas".


Se disculpa Fray Gregorio de Bibaldo en auto de fe
(1579)

"Yo pienso por ti y no hablo.
Tú hablas por mí y no piensas.
Si tú hablaras por ti y yo pensara por mí,
lograríamos que pensamientos y lengua,
dejaran al desnudo lo que hay
de verdadero Amor..."


De cómo testificó el cura Joan de Oliva
(1579)
"En algún sitio estás tú y en algún lugar estoy yo.
Donde estás tú,piensas que estoy yo;
lo mismo que por lejos que tú estés,
siempre te encuentras en mí.
Ahora mismo,estoy en ti; aunque no me veas pero me sientas...
Ahora mismo estás en mí como una flor extraña
que se ramifica para dar luz en la oscura celda.
Y te acaricio, mujer mía, hasta el amanecer...
Entre loas y alabanzas al señor por mea culpa.
Y ahora mismo,respiras en tu cuerpo con mi amor".


De cuando Fray Francisco de Riofrío fue impuesto de auto de fe
(1597)

"Hago mías las alturas celestiales:
ante eldelito de sodomía y corrupción,
pronuncio Tu nombre:
ante las tinieblas y la traición,
hago mías las palabras de monseñor:
Entregamos tu alma a los diablos del infierno.
Y así se calman mis dudas terrenales..."


El poeta adjura de vehementi 

"Qué son las palabras,
más que un juego al que acuden
los niños mentirosos y los amantes infieles.
Y quiénes con falsos versos
acumulan escritos en tu nombre.
Qué son las palabras en tu morada,
para que me tengas encerrado
en la prisión de la condena eterna,
-del Cielo y del Infierno-,
como al más viejo y enfermo de tus mortales.

Qué son las palabras,
si no tienen el sabor de un vinillo dulce
que me embriague en la contemplación,
en una época muerta,
con seres muertos,
con resplandores muertos..."

 Enseña sus proposiciones escandalosas Fray Juan de Arregui
 (1731)

"Tengo el pulso fino como el cuello de una mujer.
Y tú,divinidad,
te tiendes en mis brazos como criatura osada.
Yo soy el hijo hereje de los rencores,
el que pulveriza las alas de los ángeles como un niño idiota,
que se entusiasma como el resplandor maligno de una pupila negra,
que esconde el dedo de oro de la ensoñación.
Entre hechizos y arrepentimientos,
yo merezco estar en tu prontuario.
Nada de lo que diga es de Tu Reino,
que se endulza en el vino de la indiferencia...
Pero un día, esos gusanos heredarán mi cuerpo,
y con mi cuerpo, aquel don incomparable de la profecía..."
  (De Concertina de los rústicos y los esplendorosos
Ed. El Perro y la rana, Caracas, 2007)




1 comentarios:

Blogger Alicia M. Dellepiane ha dicho...

Parece que la Iglesia, desde que salió de las catacumbas, siempre tuvo la misma política: "todo es posible,mientras no se dé a la luz"
¡Buena nota!
Alicia

20 de abril de 2010, 8:03  

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